El cultivo de la vid y la producción de vino en la Península Ibérica durante el I milenio ANE

Restitución de los lagares del Alt de Benimaquía (Denia, Alacant), s VII a.C.

Escrito por:
Guillem Pérez Jordà

Las historia de la difusión del cultivo de la vid y de la producción de vino en la Península Ibérica se puede seguir fundamentalmente a partir del registro carpológico, de las estructuras de producción y de los campos de cultivo del parcelario de la Orden Seminario. Tras la implantación del cultivo de la vid a finales del s IX a.C., va a seguir un periodo de producción intensa orientada al comercio hasta inicios del s. VI a.C. Posteriormente se va a producir una retracción de la actividad vinícola, seguida de un nuevo periodo de gran producción en el s V a.C. A partir del s. IV a.C. se vuelve reducir la actividad productiva y comercial, pero se extiende entre las poblaciones locales del interior de la Península Ibérica.

La historia de la agricultura en la Península Ibérica se inicia hacia la mitad del VI milenio a.C. con la llegada de los primeros grupos de agricultores. Durante varios miles de años, estos grupos se van a dedicar al cultivo de plantas de ciclo anual (cereales, leguminosas y oleaginosas), hasta que a inicio s del I milenio a.C. este modelo se trunca con la incorporación de los frutales, plantas que no dan un rendimiento inmediato sino que necesitan del paso de varios años hasta iniciar su producción.

Restitución de los lagares del Alt de Benimaquía (Denia, Alacant), s VII a.C.

Restitución de los lagares del Alt de Benimaquía (Denia, Alacant), s VII a.C.

El desarrollo de este cambio de modelo está, de nuevo, vinculado a los contactos con poblaciones del Mediterráneo Oriental que ya habían desarrollado esta transformación varios milenios antes. Es posiblemente la búsqueda de metales, el elemento que causa el establecimiento de poblaciones orientales que implantan un sistema de explotación agrícola que tiene a la vid y al vino como su producto estrella. Su éxito es inmediato y de esta forma el cultivo de la vid y la producción de vino se van a ir extendiendo por gran parte del territorio peninsular (Pérez Jordà, 2015). Es posible observar con cierto detalle la historia de la vid y del vino durante los primeros siglos de su desarrollo a partir de los datos arqueobotánicos y de la excavación de la Orden Seminario (Vera Rodríguez y Echevarría Sánchez, 2013).

Ánfora del Alt de Benimaquia (R 1) para el transporte de vino

Ánfora del Alt de Benimaquia (R 1) para el transporte de vino

Es a finales del s. IX o inicios del s. VIII a.C. en Huelva, cuando documentamos por primera vez este cultivo, una zona con una actividad minera importante, a partir de las pepitas de vid y de los primeros campos de cultivo. El éxito de este producto va a generar una fuerte expansión del mismo y una actividad comercial muy intensa al menos hasta finales del s VII a.C. La extensión que se observa en el parcelario onubense, el importante tráfico de ánforas por la costa mediterránea y lagares como los del Alt de Benimaquia (Alacant) (Gómez Bellard y Guérin, 1991) (Fig. 1 y 2), son ejemplos de la expansión de esta producción por toda la costa mediterránea, así como por el interior de algunos valles como el del Ebro.

A inicios del s VI a.C. la reestructuración del parcelario de Huelva, el abandono de lagares como los del Alt de Benimaquia y la caída del tráfico anfórico muestran una reorganización de la producción agrícola que parece tener una menor orientación comercial. Es de nuevo a partir del s V a.C. cuando se inicia una nueva fase de expansión de la producción vinícola. En Huelva se construye una gran plantación de viñas y esta es una realidad que parece producirse en otros ámbitos con una clara vinculación púnica. Sería el caso del entorno de Cádiz, posiblemente de distintos

Pepitas de uva del Tossal de les Basses (Alacant), s. V-IV a.C.

Pepitas de uva del Tossal de les Basses (Alacant), s. V-IV a.C.

puntos de la costa Malagueña y de la mitad sur del País Valenciano (Pérez Jordà, 2013) (Fig. 3), donde el registro permite pensar en la existencia de grandes plantaciones de frutales, fundamentalmente viñas. El vino y otros derivados de los frutos son elaborados, envasados en las ánforas y comercializados dentro de un circuito muy activo.

Este sistema comercial parece truncarse durante el s. IV a.C. El parcelario de Huelva vuelve a reestructurarse con una producción más diversificada y se abandonan las grandes factorías de producción en el área de Cádiz y de Alacant. Ello no conlleva el abandono del cultivo y de la producción de vino. Este se va a mantener y se sigue extendiendo hacia el interior de la Península Ibérica entre las poblaciones locales. El vino ya es un elemento fundamental de su cultura y va a permanecer en ella hasta la actualidad.

Bibliografia

GÓMEZ BELLARD C. Y GUÉRIN P. 1991, Testimonios de producción vinícola arcaica en L’Alt de Benimaquía (Denia), Huelva arqueológica, 13, 9-32.
PÉREZ JORDÀ G. 2013, La agricultura en el País Valenciano entre el VI y el I milenio a.C., Universitat de València, València.
PÉREZ JORDÀ G., 2015, El cultivo de la vid y la producción de vino en la Península Ibérica durante el I milenio ANE, en Francia Verde R., ed, Historia y arqueología en la cultura del vino, Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 47-56.
VERA RODRÍGUEZ J. C. Y ECHEVARRÍA SÁNCHEZ A. 2013, Sistemas agrícolas del I milenio a.C. en el yacimiento de La Orden-Seminario de Huelva. Viticultura protohistórica a partir del análisis arqueológico de las huellas de cultivo, Patrimonio Cultural de la Vid y el Vino, Madrid, Universidad Autónoma de Madrid, 95-106.


Licencia de Creative Commons
El cultivo de la vid y la producción de vino en la Península Ibérica durante el I milenio ANE por Guillem Pérez Jordà es una obra bajo licencia CC-BY-NC-SA Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

Compartir:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


*